Alemania: CDU y SPD inician la carrera hacia las elecciones del 2009
El CDU (Unión Democrática Cristiana) cosechó una exigua victoria en las elecciones del Landtag en Hesse y Baja Sajonia celebradas el pasado 27 de enero, lo que ha significado una relativa derrota en dos Länder que en las anteriores elecciones del 2003 se decantaron claramente por el CDU. En el caso concreto de Hesse, la victoria es sólo numérica, mientras que la formación de un Gobierno estable será complicado para los dos partidos mayoritarios. Por otra parte, en Baja Sajonia, vuelve la clásica coalición UCD-FDP (Partido Democrático Libre). En ambos, la izquierda consigue entrar en los parlamentos regionales. El CDU, habiendo aprendido de sus errores pasados, intenta reestructurar su programa político en vista de las elecciones en Hamburgo, que se celebrarán el próximo 24 de febrero. La lucha electoral entre el CDU y el SPD (Partido Social-Demócrata) para buscar a sus votantes regionales, acentuando las diversidades dentro de la Gran Coalición, mientras que se perfilan nuevas necesidades de configuración de los partidos para las elecciones gubernamentales del 2009.
Vera Ragone
Equilibri.net (14 febrero 2008)
Las elecciones en Hesse y Baja Sajonia
Mucho de lo ocurrido en Hesse se debió a los errores estratégicos del líder del CDU Robert Koch, ya que su campaña electoral se centró en la lucha contra la delincuencia juvenil y la integración de los extranjeros. El tono general de su campaña, tal y como admitió el propio Kohl a FAZ (y reflejado también en un análisis del Instituto Konrad Adenauer), tuvo un doble efecto negativo. En primer lugar, el énfasis sobre los datos de la delincuencia juvenil y la lentitud de los procesos judiciales se convirtió en una acusación hacia sí mismo y al anterior Gobierno, lo que minó su credibilidad. En segundo lugar, el desarrollo general de la campaña tuvo un efecto opuesto al esperado: Robert Koch fue incapaz de convencer a los indecisos. Es muy probable que entre ese 36% de abstenciones hubiera votantes del CDU que decidieron manifestar su descontento con Koch.
En Baja Sajonia, los sondeos efectuados durante toda la legislatura sobre el grado de satisfacción por el actual Gobierno CDU se ha mantenido estable entre el 40% y el 47%. Sin embargo, el voto favorable sólo alcanzó el 42,5%. El CDU no fue capaz de transformar ese 4,5 restante en votos. La insatisfacción de la opinión pública sobre las políticas efectuadas en el mercado laboral y educativo crecieron poco antes de las elecciones. Por su parte, el SPD no era una alternativa convincente capaz de atraer los votos de los insatisfechos.
Por ello, muchos votos fueron a parar a la izquierda. El partido obtuvo el 5,1% de los votos en Hesse (6 escaños de 110) y el 7,1% en Baja Sajonia (11 de 183) para formar parte del parlamento regional. La izquierda siempre ha tenido un carácter marginal en la zona oriental de Alemania, un papel que los electores han puesto en duda tras el aumento de credibilidad del partido ante la opinión pública. El partido de izquierda sigue encarnando al partido de los trabajadores, sindicatos y desempleados. Poco a poco va adquiriendo mayor importancia y peso electoral, en detrimento del SPD.
La marcha del SPD fue discordante en ambos Länder. En Baja Sajonia, el 30,3% de los votantes se mostró a favor del SPD, un 3,1% menos con respecto a las elecciones del 2003 y uno de sus peores resultados obtenidos hasta el momento en dicha región. En Hesse, el SPD obtuvo el 36,7%, alejándose sólo un 0,1% del CDU, ganando un 7,6% con respecto al 2003, en ambos casos no se logró la victoria final, aunque en Hesse se logró evitar una fuga de votos hacia la izquierda tan apabullante como en Baja Sajonia. Andrea Ypsilante, líder del SPD en Hesse, logró obtener una mayor credibilidad en su territorio tras desarrollar una campaña basada en el aumento del salario mínimo, la unidad educativa y la promoción de las fuentes energéticas limpias.
Una gran coalición CDU-SPD es bien vista por Koch, que con su 0,1% más sería el presidente de los ministros, pero es categóricamente rechazada por Andrea Ypsilanti. Según ésta, los programas políticos de ambos partidos no coinciden y no está dispuesta a cambiarlo para que converjan en algunos puntos. Una coalición con el CDU es, según Ypsilanti, un camino sin retorno.Tampoco es probable que se cree una coalición CDU-FDP-Verdes ya que las relaciones no son precisamente amigables entre Koch y al Wazir, jefe de los verdes.
El FDP no parece dispuesto a aceptar una coalición “semáforo”, constituida por el SPD(rojos)-FDP(amarillos)-Verdes: en primer lugar, el FDP antes de las elecciones se mostró contraria a formar coalición con el SPD, por lo tanto dicha coalición minaría su credibilidad. Si desde los años 60, el FDP contribuyó a crear un sistema de dos partidos y medio, aliándose con los dos grandes partidos según convenía, su cercanía al CDU está ya bien definida desde los años 90, y no parece dispuesto a cambiarlo.
Ypsilanti, por su parte, también se ha mostrado contraria a la formación de un Gobierno SPD-Izquierda-Verdes, reflejado a su vez en la línea del partido del líder nacional Kurt Beck. La presencia de la izquierda podría desestabilizar al Gobierno, sin olvidar que la presencia de la izquierda en una coalición aumentaría su credibilidad ante la opinión pública, lo que perjudicaría al SPD en las elecciones gubernamentales del 2009.
Por ahora, son más evidentes los contras que los pros de las posibles coaliciones. Si no se llega a formar Gobierno antes del 5 de abril, tendrán que convocarse nuevas elecciones. Las posibilidades de conformar una coalición son escasas, ya que Koch no sólo ha saboteado su propia campaña sino también hay que tener en cuenta la negación de Ypsilanti a aliarse el CDU, lo que dificultará aún más el papel del líder del CDU (y sus posibilidades) en caso de que se tengan que celebrar nuevas elecciones. Por tanto, suya será la derrota en caso de que no se llegue a formar mayoría.
La campaña electoral en Hamburgo
En Hamburgo, el CDU tiene cierta ventaja en cuanto a posibilidad y flexibilidad a la hora de formar coalición. Con la “declaración de Hamburgo” del lunes 11, publicada por el Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung, se hace aún más fuerte la imagen del partido ante la opinión pública. Las políticas familiares se sitúan en primer lugar, tras la educación y el desempleo, dejando de lado la delincuencia juvenil. El Gobierno Merkel ha anunciado un aumento de los subsidios para el cuidado de los hijos a partir de enero del 2009, una medida factible a nivel local, pero que hace más difícil la convivencia en el seno de la coalición en el Gobierno.
Consecuencias de los resultados regionales a nivel nacional
A nivel político, se registran fisuras dentro de la Gran Coalición. En primer lugar, la promesa del subsidio para el cuidado de los hijos no es compartida por el SPD, y sobre todo por el ministro de Finanzas Steinbrück. El SPD mantiene que sería mejor invertir dicho dinero en servicios antes que dárselo directamente a los padres.
Por otra parte, se añade la batalla silenciosa entre Angela Merkel y el líder del SPD Kurt Beck iniciada en la pasada campaña electoral. Robert Koch fue blanco de los ataques de Beck mientras que la Canciller alemana salía en su defensa. Si bien las divergencias no evolucionaron hacia una hostilidad abierta, las campañas electorales regionales y la cercanía electoral del 2009 comienzan a jugar un papel cada vez más evidente en las relaciones entre los dos partidos haciendo cada vez más incómoda la convivencia en la Gran Coalición. Las fricciones de la Gran Coalición, la dimisión del vicecanciller y ministro de Empleo Franz Müntefering (SPD) y las divergencias con el actual vicecanciller y ministro de Exteriores Steinmeir no son más que síntomas fisiológicos de una complicada coalición. La estabilidad del Gobierno está en manos de los actores políticos y de lo que éstos consideren prioritario en vista de las elecciones gubernamentales.
Traducción de Diana Quintero Rodríguez.



