África: NEPAD, continúa la relación entre nuevos proyectos y viejas críticas
Casi siete años después de su nacimiento, la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD, por sus siglas en inglés) está viviendo una fase muy importante. La organización tiene que enfrentarse a varios retos, tales como el desarrollo económico del continente, la apertura a los mercados internacionales, o alcanzar los Objetivos del Milenio. A nivel económico, se están abriendo nuevas perspectivas de inversión desde Oriente, sobre todo la cooperación con China, mientras que desde el punto de vista político, el objetivo principal es hacer que el Mecanismo de Revisión de África (APRM) sea aún más operativo, a pesar de que son muchas las dudas que existen sobre la capacidad del programa de cumplir con sus objetivos.
Daniela Chibbaro
Equilibri.net (19 febrero 2008)
NEPAD y APRM
La Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD), es un programa nacido en la Unión Africana (UA), que actualmente incluye a 19 países. Los objetivos principales que el plan se propone alcanzar son la erradicación de la pobreza, la promoción del desarrollo sostenible, la integración africana en la economía mundial y la aceleración de la emancipación femenina. La Nepad se cimenta en el respeto de la buena gobernabilidad, la democracia, los derechos humanos y la resolución de los conflictos, además de mantener determinados estándares de vida que puedan permitir un crecimiento económico a largo plazo y una mejora del estilo de vida de la población africana. Para obtener este resultado, el programa busca atraer a un número cada vez mayor de inversiones extranjeras y flujos de capitales, para transformar la cooperación regional en una internacional. Desde el 2003, la Nepad adoptó un órgano de control llamado Mecanismo de Revisión de África (APRM), formado por 25 países que ya pertenecen a la UA y que se basa en una especie de “auto-certificación” dividida en cuatro áreas de intervención (democracia y política, economía, control sobre las empresas y desarrollo socio-económico) que los Estados, que previamente han aceptado ser controlados, se comprometen a preservar tanto dentro como fuera de sus fronteras. (Véase:
NEPAD: balance de los primeros cinco años de trabajo). A finales del 2007, el APRM llegó a su quinta revisión, preparándose actualmente la sexta. Los países que ya han sido revisados son Ghana, Ruanda, Kenia, Sudáfrica, Argelia y actualmente se está trabajando en el informe de Nigeria. El APRM es un mecanismo bastante particular, tal vez el único en su especie, importante porque ha sido realizado para África por los propios africanos, aunque podría ser aún más eficaz si la otra mitad de los Estados de la UA se unieran a él. Muchos analistas han considerado positivo el hecho que Sudáfrica, tal vez el país más influyente de la Nepad, y que alberga en su territorio a la sede institucional de la Secretaría, haya sido uno de los primeros países que pasara por el control. El hecho de que también Nigeria, otro “gigante” del África Subsahariana, esté abriendo sus puertas al Country Review Team del APRM (equipo de trabajo encargado en realizar los informes, ndt), podría contribuir a acabar con las polémicas acusaciones vertidas sobre los líderes africanos a los que se critica la adopción de un programa a nivel gubernamental, que no tiene en cuenta a la población a la que va dirigida.
La labor revisionista en Nigeria
El Country Review Team (CRT) del APRM estará en Nigeria desde el 3 de febrero hasta el 2 de marzo del 2008 para revisar el proceso de autoevaluación ya efectuado por Nigeria, además de redactar el informe final entre los meses de junio y julio de este mismo año. Además de los 14 representantes de otros tantos países, serán invitados otros 30 expertos procedentes de organizaciones dependientes del APRM. El amplio número de participantes refleja la importancia, a nivel internacional, del mecanismo de revisión en un país como Nigeria, que cuenta con una situación interna particular y complicada, con una elevada tasa de corrupción y la pésima gestión del gasto público que no permiten el respiro económico para un país que cuenta con cerca de 140 millones de habitantes. El pasado 15 de febrero, el Gobierno declaró que el país está preparado para incorporar los ocho puntos principales del plan de la Nepad. El caso de Nigeria podría servir de ejemplo para intentar demostrar que se puede lograr un compromiso entre las decisiones tomadas por el Gobierno y la efectiva participación del resto de la sociedad civil. No faltan las acusaciones sobre la escasa publicidad sobre el proceso, criticando que el Estado nigeriano no informe a la población de aquellos mecanismos que puede usar y que desconoce su existencia. Pero el hecho de que Nigeria haya, voluntariamente, aceptado someterse a un control externo, puede considerarse como un paso adelante hacia la reducción de la falta de transparencia decisoria dentro de la Nepad. Haciendo referencia al desarrollo del país, el APRM ha pedido al Gobierno nigeriano que abandone la política de dependencia de la producción de petróleo. La diversificación de la economía del país podría ser el primer paso hacia la realización de un plan económico más ventajoso que haga que Nigeria se convierta en una de las veinte economías más competitivas del mundo hacia el 2020. El informe que el APRM ha presentado sobre Nigeria ha puesto en evidencia la necesidad del país de al menos 20.000 millones de dólares para ser capaz de poner en marcha su desarrollo entre el 2009 y el 2015, una cifra relevante que incide notablemente sobre un PIB de casi 140.000 millones de dólares.
La NEPAD y las inversiones chinas
Uno de los principales objetivos de la Nepad es la de dejar espacio al sector privado, haciendo que éste se convierta en el motor de la economía africana. Además de la posibilidad de entablar relaciones comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea, el continente ha comenzado a dirigirse a Oriente para buscar nuevas alianzas para sus inversiones. El primer foro de cooperación China-África, celebrado en el 2000, contribuyó a estrechar las relaciones, ya amistosas entre ambas partes, favoreciendo la discusión sobre una futura cooperación a nivel político y económico. Las inversiones chinas y los imponentes proyectos de infraestructuras que China quiere realizar en África podrían convertirse en una oportunidad única de desarrollo para el continente. Hasta ahora, la inversión china se ha visto obstaculizada por la falta de infraestructuras, lo que representa una amenaza importante para el crecimiento económico del continente africano. De hecho, la falta de instalaciones y servicios públicos imposibilita la inversión de capital privado y aumenta los costes para iniciar nuevas actividades, es por ello que China está invirtiendo en construir infraestructuras (carreteras y redes de ferrocarril, por ejemplo) en el continente negro. África, ha experimentado un crecimiento del 5% en los últimos tres años, acabando con años de estancamiento económico. Las Inversiones Extranjeras Directas (IED) crecieron hasta llegar a los 31.000 millones de dólares en el 2005, superando por primera vez a las Ayudas Oficiales Directas. El sector agroalimentario, el textil y el sector de los servicios atraen a una porción creciente de inversiones extranjeras de países considerados como nuevas fuentes de riquezas, como China, India, Malasia y Corea del Sur.
Entusiasmo y desencanto
La Nepad ha dado un empujón al desarrollo económico africano y a la mejora de la calidad de vida africana, con el objetivo de asegurar, a África, un puesto relevante en las conversaciones internacionales. Este entusiasmo responde al optimismo internacional que comenzó tras entrar en el nuevo milenio y que veía en el continente un punto de apoyo para lograr un empuje económico dentro del nuevo contexto internacional. Concretamente, se consideraba de interés fundamental la contribución procedente del sector privado que, según se puede ver en los principios de la Nepad, podría convertirse en el sector fundamental del desarrollo sostenible en África. La atención se centraba en el microcrédito, especialmente en los primeros estadios de desarrollo, además de las pequeñas empresas.
A pesar de los resultados alcanzados, el sistema de la Nepad sigue siendo fuertemente criticado. Concretamente, se critica la elevada concentración del poder decisorio de los Gobiernos. Varias organizaciones civiles solicitan una mayor participación a la hora de definir los objetivos y la puesta en marcha de las decisiones tomadas. Últimamente, algunos países han intentado remediar este descontento iniciando numerosos proyectos locales, para aumentar la transparencia en la gestión de las actividades económicas, involucrando a todos los sectores de la sociedad.
Conclusiones
Echando un vistazo a la situación económica del continente, parece claro que algunas acciones son necesarias para que se mantenga elevado el interés internacional sobre África, que gracias a sus numerosos recursos y a las grandes oportunidades de inversión que ofrece, podría ser capaz de atraer una mayor atención internacional, y entrar así en un círculo económico interesante. Sin embargo, la sociedad civil continúa estando al margen de dichos procesos. Muchos critican la ausencia de un proceso participativo en la Nepad que englobe a todos los sectores de la sociedad. Es por ello que sus actividades son percibidas como el último intento de implantar principios y estructuras económicas neoliberales, que son vistas como las principales causas del subdesarrollo del continente. El punto focal de la Nepad continúa siendo su componente político: para intentar solventar la falta de democracia tendría que aprovecharse todas las posibilidades ofertadas por el APRM, al que los países se someten voluntariamente y cuyas labores podrían alcanzar resultados muy importantes para un concreto crecimiento del continente.
Traducción de Diana Quintero Rodríguez
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