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Tailandia: las rebeliones del sur

No se puede entender la situación actual de Tailandia meridional sin reparar en la historia de las regiones de Yala, Narathiwat y Pattani, mayoritariamente habitadas por tailandeses de religión musulmana. Por lo tanto, es necesario afrontar una panorámica histórica a partir de principios del siglo pasado (1902), cuando el Reino de Siam conectó las tres regiones, con la intención de transformar el área en una zona de contención contra la Malasia británica. A partir de esta fecha cambiaron radicalmente las relaciones entre los dos grupos, principalmente como consecuencia de las políticas adoptadas por el gobierno central. Hay que añadir también que, al principio, las diferentes identidades eran exclusivamente percibidas como de naturaleza étnica (tailandeses y malayos), y sólo después han asumido una connotación también religiosa (budistas-tailandeses y musulmanes-malayos).

Angelo Valsesia

Equilibri.net (16 febrero 2007)

Los dos grupos son significativamente diferentes, en primer lugar a nivel numérico: el grupo étnico tailandés comprende aproximadamente el 75% de la población total, mientras que los budistas llegan al 94,6%; los musulmanes son a su vez el 4,6%, aunque el número de población de origen malayo es en realidad menor.Para evitar ulteriores incomprensiones y errores respecto a la “cuestión meridional” es conveniente analizar los diferentes partidos y organizaciones que componen la galaxia de representantes musulmanes. Se procederá además a un análisis de sus características que, como es natural, han cambiado conforme ha ido evolucionando la política adoptada por Bangkok, para garantizarse la supervivencia. En este contexto asumen particular interés las políticas del ex primer ministro Thaksin Shinawatra. El gobierno del “puño de hierro” ha sido erróneamente interpretado como consecuencia del pasaje hacia un carácter violento más manifiesto por parte de los movimientos del sur en las relaciones con los representantes del gobierno. Resulta por tanto oportuno saber qué ha llevado a la escalada de violencia iniciada el 4 de enero del 2004, cuando un depósito del ejército en la provincia de Narathiwat fue asaltado por más de treinta rebeldes, causando la muerte de cuatro soldados tailandeses.En este momento se han puesto nuevas expectativas de una posible solución del conflicto en el golpe de estado del pasado 19 de septiembre dirigido por el general Sonthi Boonyaratglin. El golpe ha derrocado al gobierno de Thaksin, cuya mala gestión de la insurrección meridional se ha considerado una de las causas principales de la intensificación de la violencia. Por último, la complejidad de la cuestión requiere algunas distinciones en la comprensión de las medidas reclamadas para una respectiva aclaración de las posiciones entre gobierno y rebeldes.

Raíces históricas de la cuestión

En el 1902, cuando Siam unió las tres provincias de Narathiwat, Pattani y Yala, éstas formaban parte del Sultanado de Pattani. Éste fue fundado alrededor del siglo XIV y algunos estudiosos lo consideran el centro de difusión del Islam en el sureste asiático. Antes del 1902 Siam ya controlaba nominalmente el área, pero el sultanado tenía una independencia sustancial económica, política y cultural, y la relación vertical entre los dos sujetos se reducía al envío de oro y plata al rey en señal de fidelidad.El control fue reforzado por el tratado anglo-siamés del 1909, con la creación de una frontera entre Pattani y los estados malayos de Perak, Kedah y Perlis. La política dirigida a la centralización planificada desde Bangkok incluía el envío de funcionarios tailandeses escogidos directamente desde la capital, sin consultar a las autoridades de Pattani. Esto es exactamente un ejemplo de la imposición de una política asimilatoria en el intento de demoler las estructuras tradicionales locales; intento que, como era de esperar, provocó las primeras respuestas violentas de la minoría malaya. Cuando las comunidades locales decidieron sustituir a las elites tradicionales con los maestros (los Tok Guru) de las escuelas religiosas (las Ponoh) como “guías de la comunidad, defensores de la fe, portadores de la identidad malaya”, emergió definitivamente, en la problemática entre las dos partes, la cuestión religiosa.Las de aquellos años son las primeras manifestaciones concretas de oposición al dominio siamés. Fueron lideradas por varias personalidades y asumieron diversos matices: el último sultán de Pattani –Tengku Abdul Kadir- opuso una resistencia pasiva (1903); pero cuando fue arrestado, las tensiones crecieron, explotando en una rebelión popular en Bangkok (1906); los jeques sufís, además, llamaron al pueblo musulmán a una yihad contra el infiel gobierno siamés (1910).Las medidas del gobierno pretendían reducir las fricciones mediante el intento de asimilar las minorías malayo-musulmanas. Las principales reformas fueron dirigidas al sistema educativo con la “Ley sobre la educación primaria obligatoria”, que obligaba a todos los niños a frecuentar durante cuatro años la escuela elemental estatal con cursos que incluían lengua tailandesa y ética budista. Como era de esperar, los Tok Guru percibieron la reforma como un ataque directo a su lengua, su religión y su cultura, y como un intento de atenuar la influencia y el valor de las Ponoh. Se organizaron protestas masivas contra la política del gobierno, que incluía no sólo el ámbito educativo sino también el fiscal, con un sistema que discriminaba claramente a las comunidades del sur. Ante aquella situación la reacción del gobierno fue contradictoria ya que apartó a los oficiales no gratos y redujo los impuestos, pero al mismo tiempo arrestó y llevó a juicio a los líderes sospechosos de fomentar las rebeliones. La situación permaneció sustancialmente igual hasta el final de la década de los treinta. Con Phibun Songkhram (1939) y su ultranacionalismo pan-tailandés, la política asimilatoria adoptó un carácter duro, con el consiguiente nuevo período de enfrentamiento. Los aspectos principales de su política al respecto eran: · Restricción del acceso de funcionarios de etnia tailandesa a cargos públicos;· “Apremio” para que los niños fuesen bautizados con nombres tailandeses;· Prohibición de vestir en público los vestidos tradicionales malayos;· Imposición de oficiales con vistas a la asimilación cultural de las minorías étnicas;· Estatuas de Buda colocadas en cada escuela pública.Estas particularidades son fácilmente interpretables como sucesivos desafíos a la supervivencia de la cultura del sur. En este período surgieron los primeros grupos organizados para combatir la asimilación. Desde el período de las guerras mundiales hasta los años sesenta la situación se movió inconstantemente desde un acercamiento conciliatorio por parte del gobierno de Bangkok (el primer ministro Primi Phanomyong, con ocasión de la organización estatal para aconsejar al rey sobre problemáticas concernientes al Islam, abrió la participación a representantes musulmanes) a revueltas en el sur (el “Movimiento por el pueblo de Pattani”, dirigido por Sulong bin Abdul Kabir bin Mohammad el Pattani –alias Haji Sulong- organizó durante los años cuarenta diversas manifestaciones para obtener mayores derechos políticos y culturales, además de la implantación de la ley islámica en las repúblicas meridionales); desde un plan del gobierno particularmente severo decidido desde Bangkok (tras el golpe de estado de Phibun Songkhram en el 1947 la política consistía en encarcelar a los representantes religiosos y a los miembros parlamentarios originarios del sur) hasta nuevas y más violentas manifestaciones en las regiones meridionales (cuando al menos 400 musulmanes murieron en la rebelión de Dusun Nyur, las autoridades religiosas malayas y de las tres provincias tailandesas hicieron un llamamiento a una yihad defensiva contra las autoridades de Bangkok). Durante los años sesenta y setenta la situación se volvió cada vez más tensa, con la evolución de los movimientos malayo-musulmanes hacia una violenta línea de ataque y la dura respuesta del gobierno (la táctica de los rebeldes consistía en atacar los puestos de bloqueo de la policía y los palacios del gobierno, extorsionar a los propietarios de las plantaciones de coco y caucho y a los empresarios locales; la reacción habitual del gobierno era la de la recurrir al ejército).Las circunstancias cambiaron drásticamente cuando subió al poder el primer ministro Prem Tinasulanond en el 1980. Fue elegido directamente por el rey Bhumibhol, gracias a su Network Monarchy, para resolver o al menos atenuar la cuestión. Prem tenía un conocimiento más profundo de las problemáticas de identidades del sur y de las injusticias locales, era un general pragmático y liberal, de origen meridional y en consecuencia conocedor de los jefes rebeldes. Su estrategia –llamada “Thai Rom Yen”, que se puede traducir como “Paz en el sur”- propiciaba la participación de los líderes musulmanes en la vida política. Se dedicaba especial atención al desarrollo económico de las áreas del sur, con la mejora de infraestructuras, abastecimiento de agua corriente y electricidad hasta las áreas más remotas, y la concesión de una amplia amnistía. Además contribuyó a la construcción de un sistema de monitorización –llamado CPM-43- para coordinar la transición desde el enfrentamiento a la negociación con la participación conjunta de representantes del sector civil, militar y de la policía. De particular importancia fue asimismo la institución del Centro Administrativo de las Provincias de la Frontera Meridional (Southern Border Provinces Administrative Centre –SBPAC-) donde se gestionaban las cuestiones políticas. Los principales problemas llevados al SBPAC iban dirigidos a una mejor coordinación entre agencias y la lucha contra la corrupción y contra los prejuicios étnicos entre funcionarios, tanto políticos como militares.Con las medidas políticas adoptadas por Prem, la violencia y los conflictos disminuyeron significativamente y un período de calma sustancial caracterizó la etapa que abarca desde los años ochenta hasta la crisis financiera del 1997.Esta última hizo posible la victoria de Thaksin Shinawatra en las elecciones del 2001. Era, y aún es, un magnate del sector de las telecomunicaciones; su campaña electoral, que sólo sus medios podrían haber financiado, estaba basada en la imagen del hombre de negocios capaz de resolver las dificultades económicas del país. Por primera vez en Tailandia un primer ministro era elegido con una amplia base popular, sin ninguna conexión con la monarquía. Precisamente por este motivo Thaksin pudo desmantelar la elite local del sur, fiel a Prem Tinasulanond y a la “Network Monarchy”. Es adecuado recordar que el mayor partido del sur es el Partido Democrático, primer adversario del Thai Rak Thai (“Partido de los Tailandeses que aman a los Tailandeses”) de Thaksin. Consiguientemente las áreas del sur fueron el primer sitio donde se aplicó la estrategia que Duncan McCargo y Ukrist Pathmanand definieron como la “Thaksinización de Tailandia”.La primera decisión de Thaksin fue deshacer el SBPAC (2002), además del CPM-43. El Premier había nombrado como Comandante de la Cuarta División de guarnición en las regiones meridionales a Songkitti Chakkabhatra, que nunca había servido en el sur. El papel de Songkitti era el de controlar la situación e informar a las autoridades de Bangkok. Su análisis fue que el separatismo en el sur no era ya un problema serio y concreto y que disputas entre grupos de interés insatisfechos, incluidos los concernientes a servicios de seguridad, dirigían las violencias. La conclusión de Songkitti fue que cuanto antes fuese normalizada la cuestión de la seguridad, más velozmente hubiera sido posible resolver tales problemas.De este modo Thaksin fue capaz de controlar a la policía provincial –de hecho el primer ministro, aconsejado por Songkitti, decidió retirar el ejército de Yala y Pattani, considerando suficiente a la policía para controlar el área- generalmente considerada como compuesta por oficiales corruptos e ineficientes, procedentes de otras regiones. Ante todo es necesario subrayar que la hostilidad existente entre ejército y policía es otro factor desestabilizador en las provincias del sur.Un documento anónimo redactado por alguien capaz de acceder a informaciones confidenciales clasifica los incidentes del sur según la responsabilidad de los autores de los actos delictivos. Analizando su contenido se descubre que tras esas empresas habría también soldados regulares, policías y políticos, dando crédito a la “teoría del complot”. De forma parecida el documento redactado por la policía a consecuencia de los incidentes del 4 de enero de 2004 menciona: “Han sido robadas armas de la cuarta unidad del ejército por personal interno del ejército que ha difundido la hipótesis del atraco por parte de rebeldes para borrar así sus huellas”. En este sentido la “teoría del complot” aclara que las fuerzas armadas maquinarían contra el gobierno apoyando la intensificación de la violencia para poder así desacreditar la política de seguridad nacional de Thaksin.Por lo tanto, considerando los siguientes puntos:· La política de Thaksin, encaminada a desestabilizar el sur, históricamente fiel al PartidoDemocrático, a la Network Monarchy y a las elites de Prem (desde la década de los ochenta);· Las divisiones internas en el ejército, debilitado por políticas favorables a la policía y por comandantes no apreciados ni por la sociedad civil ni por los mismos componentes del ejército;· Altos niveles de corrupción entre los policías;· Probable connivencia entre policía y rebeldes.Es prácticamente necesario comprender el recrudecimiento de la violencia en las provincias del sur de Tailandia, sin necesidad de abusar de conceptos como “choque de civilizaciones”, “yihad” o “guerra al terrorismo”.

Estructura y elementos de los insurrectos

Es preciso analizar la variada estructura de los rebeldes de modo que se pueda comprender plenamente que algunos la hayan comparado a un verdadero conflicto interno mientras que otros la reduzcan a meros enfrentamientos entre grupos criminales. El análisis comenzará con su organización para llegar a los objetivos y a los motivos que empujan a los disidentes a combatir contra el gobierno.
  • Organizaciones activas desde los años ‘70/’80

Movimiento por el Pueblo de Pattani (Pattani People’s movement – PPM -)Este es probablemente el primer grupo verdadero en el sur de Tailandia organizado en lucha contra la política de Bangkok. Ha sido fundado por Sulong bin Abdul Kabir bin Mohammad el Pattani (alias Haji Sulong) a mediados de los años cuarenta. Haji Sulong era un intelectual moderno, que creció en La Meca, y estuvo profundamente influenciado por las ideas de Jamal al-Din al-Afghani y de Muhammad Abduh. Su ideología estaba caracterizada por una fuerte fe religiosa acompañada de un nacionalismo populista. Los objetivos principales del PPM eran:· La obtención de mayor autonomía política, cuando no del pleno derecho a la autodeterminación;· La concesión y el respeto por parte del Gobierno central de derechos tanto lingüísticos como culturales para la minoría malaya;· La aplicación de la ley islámica.A consecuencia del golpe de estado de 1947 Haji Sulong fue encarcelado junto a otros exponentes tanto políticos como religiosos en respuesta a la dura política represiva de Bangkok. La organización se desmembró cuando sus jefes de filas murieron.
Gabungam Melayu Pattani Raya (GAMPAR)La “Asociación por el Gran Pattani Malayo” fue fundada en la misma Malasia con el objetivo de incorporar las cuatro regiones tailandesas de mayoría musulmana en la Unión de Malasia. También este movimiento tuvo una vida relativamente breve y se colapsó cuando sus líderes fueron arrestados o murieron.
Barisan Nasional Pembebasan Pattani (BNPP)Es el primer movimiento armado organizado que luchaba por la plena independencia de Pattani. Su fundación data del 1959. La organización estaba compuesta por grupos reducidos y su táctica consistía en desestabilizar la región para conseguir que pareciera ingobernable. Su intención era provocar un colapso del área para atraer nuevos miembros y inducir a otros gobiernos musulmanes a presionar a Bangkok. El reclutamiento se realizaba a dos bandas: por un lado el BNPP reclutaba a criminales y bandidos como líderes de la guerrilla para planificar las operaciones; por otro lado los guías religiosos seleccionaban a profesores y estudiantes para la educación militar y política, que se efectuaba no sólo en Tailandia, sino también en Libia, Siria y Afganistán. De hecho la red del BNPP mantenía relaciones y contactos con sujetos externos como la Universidad Al-Azhar del Cairo - donde se había instituido un centro para el soporte y la búsqueda de fondos - así como con la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) y con la Organización por la Liberación de Palestina (OLP). Actualmente la organización ha cesado su actividad, si bien se cree que ha podido tener algún papel en los actos de violencia más recientes. En cualquier caso, el grupo mantiene aún su cuartel en el norte de Malasia.El BNPP ha cambiado su nombre, y ahora se llama BIPP (Barisan Islam Pembebasan Pattani – Frente de Liberación Islámico por Pattani) en el 1986. El nombre, como se intuye, enfatiza su fidelidad al Islam. Su nueva posición en un credo más radical es parcialmente debido al éxito de la Revolución Iraní. Otra fractura relevante, aunque de menor importancia, es la sucedida en el 1985 cuando algunos líderes militantes radicales se alejaron para fundar el BBMP (Barisan Bersatu Mujahidin Pattani – Frente Mujahidin por Pattani Unido), un grupo más extremista que invoca a la yihad contra el gobierno kafir.
Barisan Revolusi Nasional (BRN)El BRN fue fundado el 13 de marzo de 1960 tras el “Programa para la Mejora de la educación”, otra de las reformas recordadas como un intento de asimilar y poner bajo la misma etiqueta a musulmanes y malayos. Su fundador es Karim Assan. Jóvenes intelectuales musulmanes educados en el extranjero componen la dirección de este movimiento. La ideología del BRN ha sido definida como progresista y usualmente se le asocia la etiqueta de “socialismo islámico”. Así como para el BNPP, también para este grupo el principal objetivo era el de instituir la República independiente de Pattani, que incluiría las regiones de Yala, Pattani, Narathiwat, Satun y una parte de Songhkla. El Barisan Revolusi Nasional era más activo en el plano político que en el militar. Mantenía numerosos contactos y ejercía particular influencia en las escuelas religiosas. Dentro de la organización había también un ala violenta, compuesta por unos 200 hombres, guiada por Jehku Baku.
Organización por la Liberación del Pattani Unido (Pattani United Liberation Organization – PULO -)En 1968 el PULO pasó a ser conocido como uno de los mayores y más eficientes movimientos en el panorama insurreccional. Fue instituido por Kabir Abdul Rahman (alias Tengku Bira Kotanila) en India. La ideología de fondo puede ser descrita utilizando el mismo lema de la organización: “Religión, Raza, Patria, Humanitarismo”, por este motivo ha sido considerado políticamente moderado y bastante independiente, tanto del Islam conservador como de las antiguas elites socialistas. Las actividades del grupo iban encaminadas a la constitución de un estado Islámico independiente, aunque la agenda política estaba focalizada sobre todo a una independencia regional y étnica, e incluía un amplio repertorio de citas del Corán para justificar el uso de la violencia. Cubriendo prácticamente todos los aspectos sociales (identidad, religión, política), fue una de las organizaciones más influyentes hasta el final de la década de los setenta, gracias a instrumentos como el enfrentamiento armado, la mejora del nivel educativo y una mayor conciencia política. La dirigencia del PULO la formaban jóvenes activistas, muchos de los cuales habían estudiado en el extranjero. Se reclutaba tanto musulmanes de Pattani que habían estudiado en Malasia y en otros países, especialmente en Oriente Medio (los dirigentes tenían su sede en La Meca), como a maestros religiosos del sur de Tailandia. La facción militar del PULO estaba notablemente organizada, con una de las mejores milicias en cuanto a instrucción y equipamiento. Gran parte de los combatientes era instruida en el extranjero, o bien in situ, con expertos de otros países. Era una de las pocas organizaciones activas en las cuatro provincias de mayoría musulmana, gracias a las cuantiosas subvenciones procedentes de los líderes árabes, particularmente sirios y libios. El PULO fue el principal movimiento que organizó las protestas masivas del 1975. No obstante el peso del componente religioso el PULO acabó siendo una organización formada para representar al pueblo malayo en las provincias musulmanas de Tailandia. Consideraba ilegítima la constitución tailandesa en las regiones de Yala, Pattani, Narathiwat y Satun y, en consecuencia, se excluía de la jurisdicción tailandesa. Luego, si el sistema judicial tailandés hubiera practicado algunas actividades consideradas inhumanas, el PULO se habría reservado el derecho de reaccionar.Casi todas las organizaciones activas en este período fueron debilitadas por las numerosas campañas organizadas por los diferentes gobiernos durante los años setenta. El resultado fue la escisión de la mayoría de los grupos y la salida de algunos líderes con la intención de establecer nuevas asociaciones que, en la práctica, se revelaron relacionadas en su mayor parte con la corriente radical islámica, ayudadas también por particulares y países musulmanes conservadores como Arabia Saudita, Kuwait y Pakistán.
  • Organizaciones activas en el presente

A partir de los años ochenta existen aproximadamente los mismos movimientos del período precedente, pero con significativas diferencias que los han hecho más violentos y adversos a cualquier tipo de compromiso, especialmente con el entorno de Thaksin
Barisan Revolusi Nasional-Koordinasi (BRN-C)Actualmente el Frente Coordinado por la Revolución Nacional es el grupo separatista más sólido y mejor coordinado. Es una de las tres facciones que se formaron tras la desintegración, dos décadas atrás, del BRN. Las otras dos son:
  • El “Congreso del BRN” es el grupo armado del BRN, nacido en el 1984 y guiado por Che Kupeng (alias Rosa Buraso) hasta abril del 2005. Incluye también algunos líderes expatriados en Europa, aunque se considera que de momento no mantenga ninguna presencia militar en Tailandia;
  • El “BRN Ulama” es la facción no violenta del BRN compuesta por el clero islámico. La lidera Wan Muhamad Wan Yusuf en la ciudad de Perak, al norte de Malasia.
El BRN-C se separó en el 1980 y fue dirigido por “Haji M”, cuyo propósito principal era un amplio apoyo a largo plazo en las escuelas islámicas, con un uso limitado de la guerrilla y de la vía violenta. Consecuentemente el BRN-C está edificado sobre una amplia red de mezquitas y Ponoh. El papel de estas últimas en la reciente insurrección es de suma importancia, y el BRN-C es descrito a menudo como el frente generador de las revueltas. Actualmente el “Frente Coordinado por la Revolución Nacional” está llevando a cabo un gran esfuerzo para ampliar su base social – en el distrito Joh I Rong de Narathiwat se han encontrado documentos que delatan el objetivo de ampliar el soporte social de 200.000 a 300.000 personas – para llegar a ser un movimiento de masa, no sólo en cuanto a soporte pasivo, sino también en lo paramilitar. De todas formas, según las declaraciones oficiales de las autoridades tailandesas, la base del movimiento estaría compuesta por no más de 1.000 miembros. La dirección la constituyen maestros procedentes de unas 18 escuelas; entre las escuelas sospechosas de apoyar al movimiento se cuentan la Thamawittiya Foundation School en Yala, la Samphan Wittaya School, la Jihad Wittaya School y la Pattana Islam. En numerosos casos los comandantes han sido adiestrados en Afganistán.El BRN-C lucha por la obtención de una República de Pattani independiente y pan-malaya. De forma parecida a otras organizaciones queluchan en el sur de Tailandia, los blancos principales son representantes de las fuerzas del gobierno, la policía y otros que se consideran representantes de la represión tailandesa.
Bersatu/PemudaBersatu significa “unido” en malayo: el nombre completo de este grupo es “Frente Unido por la Independencia de Pattani”. Bersatu es una organización aglutinadora cuya idea fundamental es la de unir los recursos locales para poder rechazar las fuentes extranjeras de soporte financiero. Incluye elementos de varios grupos como el BRN, el PULO, el BNPP y el Mujahadeen Pattani. La base fue situada en Malasia por los exiliados de las organizaciones mencionadas y, como ha confirmado uno de sus componentes, no existe control operacional sobre los miembros. El grupo ha empleado tácticas que implican el uso de pistolas, fusiles y otras armas ligeras para organizar actividades de guerrilla en la jungla. Hasta hoy no cuentan con bases permanentes en suelo tailandés. Habitualmente la dirige Wan Kadir Che Man, que sigue las operaciones desde territorio sueco.Su composición es sencilla y se cree que está compuesta por no más de 60 personas. De todos modos buena parte de los incidentes ha sido obra suya, la más importante de las cuales es la llamada operación “Hojas caídas” ejecutada entre agosto de 1997 y enero 1998 en la cual trabajadores estatales, personal judiciario, oficiales del gobierno local, profesores y en general todo miembro considerado símbolo de la opresión tailandesa fueron atacados en 33 ocasiones. Es oportuno mencionar una peculiaridad relativa a este grupo: Bersatu dirigió una advertencia pública a los turistas exhortándolos a no dirigirse a la localidad turística de Phuket. Es una de las raras advertencias, cuando no la única, dirigida a los extranjeros por parte de los rebeldes en el contexto tailandés.
Gerakan Mujahidin Islam Pattani (GMIP)Este grupo – el “Movimiento de los Mujaidines islámicos de Pattani” – fue instituido en el 1995 por veteranos de la guerra en Afganistán. Su fundador es Nasoree Saesang, que había sido instruido en Libia y había combatido en Afganistán desde principios de los noventa. El nuevo GMIP es el derivado del primer “Movimiento de los Mujaidines Islámicos de Pattani” fundado en el 1986. Inicialmente sus operaciones eran estrictamente criminales – atracos, extorsiones, asesinatos por encargo – y no se podía hablar de grupo insurrecto.La agenda política del GMIP comprende la constitución de un Pattani independiente. De todos modos la red de contactos de la organización ha ido creciendo poco a poco en el extranjero, entre los cuales Jemaah Islamiya (JI), que ha acercado el GMIP entre el 1999 y el 2000, aunque en este momento se desconoce la profundidad de las relaciones entre los dos grupos. Otro grupo con el cual el GMIP tiene contacto es el Kumpulan Mujahideen Malaysia (KMM), del cual recibe armas e instructores. Es probablemente una de las organizaciones más determinadas, rechazando históricamente cualquier tipo de compromiso con el gobierno de Bangkok.
Nueva Organización por la Liberación del Pattani Unido (New Pattani United Liberation Organization – new PULO –)El “nuevo PULO” fue constituido por dos antiguos miembros del PULO en el 1995: Arong Mooreng y Hayi Abdul Rohman Bazo. El “nuevo PULO” es el menor de los grupos armados activos en el sur de Tailandia y lucha por la independencia del estado de Pattani. Su estrategia es similar en todo a la de los grupos que operaban en el pasado: cumplir una serie de pequeños ataques intentando no obstante minimizar las pérdidas de los propios afiliados y desestabilizar la región. En consecuencia los principales objetivos de los ataques son los edificios del gobierno, de la policía y de budistas en general. Gran parte de los comandantes del “nuevo PULO” ha sido preparada en Libia y Siria, con la adquisición de una notable habilidad en la fabricación de explosivos. Permanece activa no obstante el arresto de alguno de sus líderes.
Aunque este elenco no recoge la constelación entera de los armados implicados en las violencias (se podría añadir el “Grupo de los Mujaidines Islámicos de Pattani” o el “Sri Nakharo”), es de todos modos posible trazar una lista de sus características:· Hoy en día, son organizaciones con base nacional sin conexión relevante con los movimientos terroristas internacionales (con la única excepción del “Bersatu/Pemuda”);· A partir del final de la década de los ochenta y sobretodo a consecuencia de la política del “guante de hierro” de Thaksin, éstos han radicalizado e islamizado su agenda política, participando en acciones cada vez más violentas;· Ningún grupo ha declarado nunca su responsabilidad por los ataques ocurridos entre el 2004 y el 2006, haciendo públicos sus “éxitos”. Por otra parte, ninguna de las nueve organizaciones ha declarado nunca explícitamente su programa;· Las tácticas principales son la extorsión, el robo y el asesinato por encargo para poder así reunir fondos. Las circunstancias se han modificado probablemente a partir del asalto al depósito de armas de la policía en enero del 2004;· Los respectivos fines son idénticos, pero actúan sin una coordinación planificada. De todas formas.ek hecho de que compartan una agenda política común cada vez más islamizada puede abrir nuevas posibilidades de organización y colaboración.

¿El sur de Tailandia como parte de la Yihad global?

Observando y analizando las diferentes fuentes concernientes al problema del sur de Tailandia, se topa con una cuestión que incluye dos interpretaciones antitéticas y completamente divergentes:
  • Desde el punto de vista del gobierno, el problema es meramente relativo a una cuestión interna, los insurrectos pueden ser definidos de muchas formas, pero no como terroristas miembros de la Yihad global. Los rebeldes no son “luchadores por la libertad”, sino simples bandidos, narcotraficantes, secuestradores, delincuentes en búsqueda de dinero fácil que se aprovechan de la causa religiosa. (Probablemente esta visión ha cambiado desde las elecciones del 2005, cuando Thaksin se ha presentado a sí mismo como el defensor de la cultura tailandesa “amenazada por la barbarie musulmana”. El primer paso en este sentido – en su campaña electoral – fue asustar a los habitantes de Tailandia central y septentrional sosteniendo la presencia de terroristas en territorio tailandés. El segundo paso fue declarar que los bosques malayos serían el campo de instrucción y las pesantren indonesas terreno fértil para la formación ideológica de los futuros separatistas revolucionarios);
  • Siguiendo en cambio la opinión de gran parte de los analistas, el conflicto tailandés es otro “choque de civilizaciones” que se desencadena a lo largo de “líneas de falla” culturales y religiosas. En este caso la línea pasa entre la cultura tailandesa-budista y la malayo-musulmana. Como ha argumentado Hungtinton, las identidades particulares son dominadas por las más fuertes identidades religiosas. Por esta razón, estos tipos de hostilidad estimulan la internacionalización del conflicto. De este modo el concepto de “nosotros contra ellos” amplía el espectro de sujetos que participan en el enfrentamiento, justificando también en el contexto tailandés la participación de terroristas internacionales y de las organizaciones afiliadas a ellos.
Ambas interpretaciones pueden ser consideradas correctas, pero al mismo tiempo carecen de una panorámica completa de la cuestión. Por este motivo la exposición que sigue puede ser descrita como hegeliana: de la tesis (punto 1) y de la antítesis (punto 2) será extraída una síntesis de la realidad tailandesa.Como sidote ha mencionado anteriormente, la táctica usada por los insurrectos todavía es anticuada y basada en extorsiones y secuestros de hombres de negocios locales. De todos modos, desde los asaltos que comenzaron en el 2004, las técnicas y las tácticas de ataque han evolucionado, resultando en una serie de incursiones en intervalos regulares. Lo que había iniciado como actos esporádicos de criminalidad se ha transformado en una intensa actividad de rebelión.Inicialmente, los objetivos eran principalmente agentes de policía, edificios del gobierno y otros blancos relacionados con el gobierno central tailandés, y en buena parte sigue siendo así. Hoy en día los objetivos favoritos son civiles budistas, monjes, profesores y símbolos, no ya del gobierno, sino relativos a la cultura e identidad tailandesas. Por ejemplo, se ha descrito a menudo como, durante los asaltos a los autobuses, los malayo-musulmanes eran separados de los tailandeses-budistas y sólo éstos últimos eran asesinados por los asaltadores.Hasta el 2004 los asesinatos se llevaban a cabo mediante armas ligeras como revólveres, pistolas y otras armas fabricadas artesanalmente en el país. El modus operandi más frecuente era el asesinato realizado por dos individuos en motocicleta, desde el cual el pasajero extraía el arma y disparaba a la víctima. Este método aseguraba una fuga veloz y la ausencia de testimonios, con la certeza casi absoluta de no ser atrapados por la policía. También en este caso particular asistimos a una evolución en el modus operandi: ahora es frecuente el uso de los Improvised Explosives Devices (IED). Cuando los rebeldes han empezado a usar los IED, éstos eran particularmente rudimentarios y se producían localmente; hoy, en cambio, las técnicas de ensamblaje de estos artefactos demuestran cierta sofisticación debida a un mayor grado de especialización, aprendida o bien en Tailandia o bien en países extranjeros. Prueba de ello es la explosión de un coche bomba el 17 de febrero de 2005, cuando murieron 17 personas y hubo 40 heridos, en la que se usó un teléfono móvil para la detonación del IED, como en el ataque ocurrido en la Hebrew University en Israel en julio del 2002.Un importante factor que podría llevarnos a creer en la internacionalización del conflicto es el amplio número de musulmanes tailandeses que han estudiado en las madrasas pakistanas; algunos de ellos han sido preparados en los centros de educación yihadistas como el centro talibán de Gulbuddin Heckmatyar “Hizbe Islami” (HEI) y han participado en la reciente ofensiva talibana (con participación de Al-Qaeda y del mismo HEI) en Afganistán en los santuarios de la North-Western Frontier Province (NWFP) pakistana y del Baluchistán. Algunos de ellos han sido dirigidos por los cinco componentes pakistaníes del Frente Islámico Internacional –International Islamic Front (IIF) –:
  • LET – Lashkar-e-Toiba –, Coordinador de las actividades del IIF;
  • HUM – Harkal-ul-Mujahideen –;
  • HUJI – Harkal-ul-Jihad-al-Islami –;
  • JEM – Jaish-e-Mohammad –;
  • LEJ – Lashkar-e-Jhangvi –.
Según los datos proporcionados por el gobierno pakistaní, disponibles y públicos desde el año 2002, el número de estudiantes tailandeses en las diferentes madrasas en ese mismo año, era:· 82 estudiantes tailandeses (de un total de 190) en Sindh;· 49 (de 151) en Punjab;· 18 (de 59) en la NWFP.No obstante estos datos puedan crear más de una sospecha, hay otros elementos que nos llevan a tomarlos en consideración con cautela.En primer lugar no se puede hablar de yihadismo internacional en Tailandia porque se trata de un movimiento interno externamente inspirado y soportado, pero sin conexión alguna con las operaciones militares de Estados Unidos en Irak y Afganistán o el sucesivo apoyo a tales acciones garantizado por el gobierno Thaksin. Muchos de los miembros de las organizaciones tailandesas han recibido una formación técnica de sus educadores en Bangladesh y en Pakistán, pero no están caracterizados por la profunda aversión por Occidente, y en particular de Estados Unidos. La consecuencia práctica de esto es que ningún objetivo de naturaleza occidental ha sido atacado ni tampoco ningún interés, ni económico ni turístico, para no perder el soporte popular que consigue que las organizaciones subversivas sean eficaces. En lo que respecta a las prioridades del FII en el sudeste asiático, se pueden resumir así:
  • Atacar a los americanos y al resto de objetivos occidentales;
  • Asistir a las minorías musulmanas en los países no musulmanes (Filipinas, Myanmar y Tailandia) en su yihad para la obtención de un estado independiente como paso preliminar para la instauración de una jefatura islámica – aunque, por ejemplo, en el manifiesto político del Mattahida Majlis-e-Amal (MMA) no haya ninguna referencia a la asistencia de los musulmanes tailandeses-;
  • Asistir a los musulmanes en los estados de mayoría musulmana (Indonesia, Malasia y Brunei) para constituir un estado islámico guiado por la Sharia;
  • Instituir un califato islámico que incluya a todos estos estados.

Estos cuatro puntos autorizan la deducción con cierto grado de seguridad de que la insurrección en el sur de Tailandia puede caber quizás en el punto 2, pero con la importante excepción de la segunda parte. Los actos de los rebeldes tailandeses son comparables a los de los combatientes de la resistencia iraquí a partir de mayo del 2003, los cuales actúan contra una fuerza que perciben como de ocupación. Es la misma impresión de los combatientes del sur que ven en la política del gobierno un intento de destruir no sólo su cultura, sino también su economía, ya gravemente debilitada por las administraciones del pasado.Actualmente Tailandia es usada como escondite de terroristas pertenecientes a la organización Jemaah Islamiya (JI) desde el momento en que, en respuesta a los atentados de Bali en octubre del 2002, los gobiernos de Malasia e Indonesia han aumentado la presión sobre los activistas del grupo presentes en los respectivos territorios. Por este motivo se cree que el comando operativo del JI se ha desplazado a Tailandia. Bajo esta perspectiva conviene mirar los arrestos de tres miembros del JI (junio de 2003) que estaban planificando un ataque a objetivos occidentales en Bangkok, no como prueba de la internacionalización del conflicto. Por otro lado desde el 2001 los miembros de Al-Qaeda y del mismo JI encarcelados en Estados Unidos, Singapur y Malasia declararon que usaban a Tailandia meramente como seguro territorio de tránsito antes y después de los ataques. También los Tigres Tamil han usado el área de Phuket como base para el tráfico de heroína que ayuda a mantener las actividades separatistas en Sri Lanka.Hay suficientes elementos para sostener que la situación actual en las provincias meridionales tailandesas no es tan grave, en lo que respecta a la participación de organizaciones terroristas internacionales, como en otros países, Indonesia en primer lugar.Los grupos subversivos tienen una capacidad de organización limitada, débiles cabezas de organización y un soporte popular relativamente bajo. La mayor parte de la población no apoya a los separatistas, sino que se preocupa de su propia seguridad, lo que explica la escasa cooperación con las autoridades. De todos modos si el gobierno sigue usando el lema “kabi garam, kabi naram” (“unas veces duro, otras blando”) el recrudecimiento de los actos de violencia no se detendrá, sino que podría consolidarse aún más la ventaja de la red terrorista regional; los jóvenes separatistas frustrados intentarán llamar la atención de sus correligionarios, no sólo en el sur de Tailandia, sino también en el resto de la Ummah en referencia a su rabia y desesperación.

Conclusiones

La historia de las regiones meridionales de Tailandia parece casi una representación práctica de la concepción budista del tiempo cíclico: opresión cultural-religiosa y violencia se han alternado a nuevas políticas de apertura y a una paz sustancial.En consecuencia, para resolver la cuestión sería necesario recuperar las medidas políticas de Prem Tinasulanond. Por lo tanto, sería apropiado:· Desmilitarizar los métodos del contra-terrorismo, y esto significa:
  • Mejorar las relaciones entre la comunidad musulmana y la policía;
  • Un mayor respeto de los derechos humanos;
· Perfeccionar la administración de la seguridad interna con un mayor control civil, restableciendo, por ejemplo, el SBPAC que Thaksin desmanteló en mayo de 2002;· Limitar, o derogar, el Decreto de Emergencia del 2005 que concedía a las fuerzas de seguridad la total inmunidad de todo procedimiento legal impidiendo a todo ciudadano eventuales recursos por abuso de poder;· Hacer posible un diálogo a puerta cerrada con los líderes de las comunidades musulmanas para reducir las tensiones y hacer más fáciles las respectivas concesiones. Este diálogo debería incluir la participación de líderes de las comunidades, de tok gurus, de técnicos y de miembros de la familia real de Pattani;
Éstos son los compromisos que el general Sonthi Boonyaratglin y el nuevo primer ministro Surayud Chulanont están llamados a adoptar. Desde el inicio ambos han anunciado su plena disponibilidad para negociar con los rebeldes una salida a la cuestión. De todos modos, aún hoy, no se ha encontrado ningún grupo representtativo capaz de conducir las negociaciones en nombre de todos los grupos rebeldes; tienen poco que ganar en las negociaciones diplomáticas, no ha habido arrestos importantes, la cabeza de las organizaciones está casi intacta, y su experiencia crece día tras día.Resumiendo, una de las pocas cosas seguras es que la figura de Thaksin ya no está presente en la escena política. Su figura había “esclerotizado” el conflicto: en el sur todos los actores rechazaban cualquier tipo de compromiso con el ex-primer ministro. El mismo general Sonthi Boonyaratglin es musulmán y ciertamente tiene una comprensión mejor y un conocimiento más profundo de la realidad meridional. Por este motivo los nuevos aires políticos pueden dar al sur una esperanza renovada por la resolución pacífica del conflicto, pero las negociaciones son en todo caso recomendables.
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